Es un estado emotivo ansioso que padece una persona y que se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee-tiene, o se considera que se tiene-posee, o se debiera tener-poseer (amor, poder, imagen profesional o social...).
Un tipo muy especial de celos son los infantiles ("complejo de Caín"),
que se manifiestan tras el nacimiento de un nuevo hermano. El niño,
antes centro de todas las atenciones, se ve obligado a aceptar que debe
compartir con el nuevo miembro de la familia el amor y cuidados de sus
padres, muy especialmente de la madre, lo que hace que vea en el recién
llegado un usurpador y la malquerencia hacia "el intruso", lo que puede
conducirle a volcar su agresividad en su pequeño hermano. Según los
psicólogos, no es extraño que incluso el origen de ciertos estados
neuróticos que sufren los adultos provenga de secuelas de celos
infantiles padecidos hace décadas. Pero los celos no son exclusivos del
espacio familiar o sentimental: otro ámbito donde germinan es el mundo
laboral.
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